El caso de Karen Klein y la vergüenza del sobrepeso.

El prejuicio y discriminación hacia las personas con sobrepeso se llama, en inglés, fattism, traducido literalmente como “gordismo”. En una sociedad que valora e idealiza hasta el hartazgo ciertas formas del cuerpo, quienes se alejan de esta norma de manera evidente son objeto de burla, juicios sobre su salud y su -supuesto- estilo de vida, culpabilización por su condición, ridiculización y vergüenza (fat-shaming).

En una ocasión hablamos del viejismo, o prejuicio hacia la vejez. Combinando estos dos prejuicios, obtenemos casos terribles como el de Karen Klein, una monitora de autobús de 68 años que fue cruelmente acosada por estudiantes de séptimo grado. Uno de los estudiantes en el bus grabó la escena y el video, que puede ser difícil de digerir, está en YouTube y contiene frases como estas:

“Gorda estúpida”. “Tal vez ella es un elefante”. “Va a escoger qué niño va a violar después” “Maldito audífono [prótesis auditiva]”. “Tiraré huevos a tu casa”. “Cuál es tu dirección, así puedo ir a mearme sobre tu puerta”. “Me voy a cagar en tu boca”. “Tocaste su grasa del brazo. Huele mal, apesta”. “Ella probablemente come desodorante porque no puede comprar comida de verdad”. “¿Cuál es tu talla de sostén? ¿Triple caídos?”. “Quiero saber qué tan pobre eres. Qué pobretona. Eres tan pobre. Eres una maldita troll, Karen”.

Al final del video, un niño dice: “Probablemente conseguiste [esa cartera] en Family Dollar, pero no tienes familia, todos ellos se suicidaron porque no querían estar cerca de tí”. ¿Él sabía que el hijo de Klein se suicidó hace 10 años? 

Fuente.

Acosos como este ocurren todos los días y de/hacia personas de todas las edades, en función de determinadas características. Un artículo en PsychCentral analiza esta situación en particular y señala lo que podríamos considerar factores de riesgo para casos de bullying: era una adulta que estaba sola y vulnerable, mientras que muchos niños matones tienen la capacidad de detectar debilidades en otros; la adulta era de la tercera edad; no tenía ninguna autoridad real para disciplinar a los niños; el contexto, por tanto, proveyó la oportunidad, además de que reforzó la mentalidad de actuar en masa (“mob mentality“, esto es, refugiarse en el anonimato y desligarse de la responsabilidad personal, actuando en masa, “como los demás”).

A raíz de esto, gente en internet se movilizó y recaudó fondos para enviarla de vacaciones y de alguna forma resarcir el daño. Poco se ha sabido de las consecuencias que sufrirán los chicos, si es que sufren alguna. Y este es el tema que nos ocupa:

Eso es terrible”, dijo la gente. Pero sólo porque los niños se lo decían a Klein a la cara. Lo cierto es que [la gente] ama burlarse de otros. Especialmente de mujeres. Especialmente de mujeres con sobrepeso. 

Perez Hilton se convirtió en una sensación en internet por llamar gordas a las mujeres; en sitios web como La Gente de Walmart, los delgados sólo existen para criticar y burlarse de los cuerpos de la gente. Los tabloides semana a semana amplifican la celulitis, regañan a las celebridades femeninas por estar demasiado gordas (y también por estar demasiado flacas). Donald Trump llamó a Rosie O’Donnell “cerda gorda” y disfrutó una carrera lucrativa en [el canal de televisión] NBC.

Muchas personas quieren culpar a los padres de los niños en el bus. Pero somos nosotros mismos quienes tenemos la culpa. Hemos creado una atmósfera en la que el respetado diseñador Karl Lagerfeld puede decirle a la premiada cantautora Adele que está “demasiado gorda” y enfrentar cero consecuencias. Promovemos una sociedad gordo-fóbica, sin ninguna tolerancia, paciencia o compasión por las personas con sobrepeso.

Nuestra sociedad castiga a personas como [Klein]: adultas mayores, no delgadas, no ricas. […] Esos niños no dijeron nada que no se haya dicho sobre millones de mujeres […] Esos niños no existen en un vacío. Esos niños somos nosotros. 

Fuente.

Somos nosotros, horrorizándonos por un caso que, sí, es extremo (aunque no infrecuente), mientras nos dejamos llevar por versiones más light de estas burlas y prejuicios hacia las personas no-delgadas, pensando que no tienen nada que ver con la crueldad de los niños del bus en el que iba Klein:


Texto: “DORA LA EXPLORADORA – de refrigeradores”.

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