Desesperación al volante.

Uno de los factores más estresantes en la vida cotidiana de la ciudad es movilizarse. Ya sea a pie, utilizando el transporte público, o manejando, andar por las calles -especialmente las del gran San Salvador y sus alrededores- es una odisea. Además del hacinamiento y la estrechez de la ciudad, y la aparente sobrepoblación vehicular, está la cultura de conducir con agresividad, la cual da paso a accidentes o, en el mejor de las casos, a enojos y frustraciones constantes: manejar a exceso de velocidad, sobrepasar cuando no se debe, pasarse semáforos en amarillo y rojo, no ceder el paso, pitar “la vieja”, realizar persecuciones, no respetar el alto, dejar poco espacio entre vehículos detenidos, cortar el paso y colarse en una fila…usted continúe.

Mientras tanto, en El Espino.

Los casos de intolerancia vial abundan, siendo una constante en el país que no debe pasar desapercibida. Junto con el mal estado de las calles, las reparaciones y cierres a horarios inconvenientes, y las vías que no dan abasto para tantos automóviles y buses, se debe comenzar a poner atención a los comportamientos de quienes los conducen.

No importa sólo saber conducir

De acuerdo con el psicólogo Roy Navarrete Álvarez, uno de los profesionales que realiza la prueba en Cruz Roja y uno de los 6 especialistas que elaboraron los instrumentos para el examen, acceder a la licencia de conducir no sólo es un asunto de si la persona sabe conducir o no. “Nos interesa muchísimo no sólo la experiencia, sino ese compromiso social y personal con la vida misma, en una actividad que será para toda la vida”, apunta.

“No se está midiendo si estás loco –que es lo que la mayoría de la gente cree– sino que es una cuestión de conducta, cómo uno se va a comportar al volante. Si sos consciente que llevas tu vida en ese volante y que también hay otras personas vienen manejando otro vehículo y que debes de guardar una disciplina”, manifiesta la doctora Carla García de Cruz Roja.

Examen psicológico para nuevos conductores es de Ley (en Managua, Nicaragua)

Aunque un examen psicológico no asegura que la persona no cometerá errores al volante, puede convertirse en un filtro y eventualmente en una guía de intervención, colectiva y a largo plazo, sobre el comportamiento agresivo e irresponsable de la conducción ofensiva. Hay ciertas características de los conductores que desafortunadamente parecen ser una extensión de la idiosincracia salvadoreña, y aunado a eso, muchas personas anteponen la idea de privilegio (sin llamarlo con ese nombre) a responsabilidad. No hay una “personalidad” específica que sea un peligro al volante, sino que interesa saber si la persona cuenta con el potencial cognitivo y emocional para enfrentar situaciones estresantes sin perder el control y sin poner en peligro a otros.

La desesperación suele ser tal, que es común que conductores toquen el claxón apenas el semáforo cambia a verde, para presionar al vehículo de adelante a que avance, como si el tiempo que lleva notar el cambio de color es el mismo que lleva poner en marcha el carro. Es por esto que hay que tener en mente cosas tan obvias como que tocar el claxón no acelera el tráfico (¿Hará falta decir esto? No existe tal estudio, es sarcasmo; pero sí existe uno sobre estresores del área urbana y sus estrategias de afrontamiento en la ciudad de México, y una de estas estrategias es precisamente tocar el claxón):

México (13 de abril del 2012).- Una inminente necesidad provocó que tres de los más respetados científicos de la UNAM se dedicaran de tiempo completo por 45 días a estudiar el fenómeno de la gente que toca el claxon cuando el tráfico esta detenido. Tras varios problemas burocráticos, finalmente después de varias pruebas, comprobaron su hipótesis, tocar el claxon no hace que la gente avance.

“Los habitantes del país viven engañados desde hace varios años, ya que estudiando su comportamiento podemos deducir que están convencidos de que tocando el claxon provocarán que el tráfico se despeje,” declaró Armando Desmad Reséndiz. “Las ondas sonoras que emiten sus cláxones no afectan de ninguna manera a la superficie de las vías de transporte ni a la velocidad promedio por la cual se trasladan los objetos de cuatro ruedas dirigidos por humanos, lo tenemos 100% confirmado.”

Ahora que el país cuenta con esta información tan reveladora se espera que la gente piense dos veces antes de hacer su escandalo en el tráfico y considere que los demás también están atorados y no se pueden mover, por lo que deben de aguantarse esas ganas de hacer sonar su corneta, poner la radio y relajarse. De lo contrario usted será considerado un ignorante bajo las leyes de la ciencia.

Si usted es uno de esos individuos que se la vive tocando el claxon en el tráfico, no se sienta mal, usted no está solo, pero es un buen momento para evolucionar.

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