Decálogo de la Psicoética.

En el país hay desconocimiento e información errónea sobre las funciones de la psicología, particularmente el área clínica. Además del temor a la estigmatización y el factor económico, existe la incertidumbre de qué esperar de una terapia.

La persona, en calidad de paciente psico-psiquiátrico, tiene derechos. Estos que presentamos a continuación son los propuestos por M. Berger y Omar Franca-Tarragó, y complementan una lista anterior:

1. El paciente tiene derecho al tratamiento más apropiado para su problema particular, que le permita recuperar su autonomía; o en su defecto, que le ayude a vivir con dignidad su trastorno psíquico [el tratamiento no debe generar dependencia hacia el o la terapeuta o a la terapia misma].

2. El paciente tiene derecho a disponer del servicio terapéutico brindado por un individuo que sea competente desde el punto de vista técnico y ético.

3. El paciente tiene derecho a pagar un honorario razonable o a que se le ayude gratuitamente en casos de emergencia o pobreza económica [“salud sobre intereses económico”, lo que nos lleva a un tema muy importante que por el momento no tocaremos].

4. El paciente tiene derecho a un terapeuta que esté únicamente interesado en promover su mejor interés y su bienestar personal [interés y bienestar del paciente, se entiende].

5. El paciente tiene derecho a ser informado de la escuela psicológica a la que pertenece el terapeuta, de los posibles objetivos terapéuticos, de las técnicas que se emplearán, de los posibles riesgos y del plan de tratamiento, para de esa forma dar su consentimiento por adelantado. [disentimos en cuanto a informarle sobre las técnicas específicas; en todo caso, debe estar informado de que el trabajo en pos del cambio es su responsabilidad]

6. El paciente tiene derecho a consultar a otros terapeutas y a ser referido a otros psicólogos si lo necesita.

7. El paciente tiene derecho a que sus datos respecto al proceso terapéutico se guarden en un registro seguro que proteja su privacidad. Tiene derecho también a disponer de copias para otros profesionales si así lo desea y si con eso no se causan daños desproporcionado para su salud psíquica, mayores de los que se podría esperar con la negativa de la información.

8. El paciente tiene derecho a la privacidad y a la confidencialidad, siempre que no se deriven daños graves contra terceros o contra sí mismo en lo que concierne a la vida o a la integridad personal.

9. El paciente tiene derecho a exigir reparación de los daños que se le hayan podido ocasionar en la terapia y a conocer las instancias donde poder reclamarlos [Pregunta al público: ¿conoce cuáles son estas instancias en El Salvador?. Pregunta al aire: ¿son eficaces?].

10. El paciente tiene derecho a una experiencia terapéutica que tenga un límite determinado y a no ser tratado sin necesidad o por tiempo indefinido; así como a que no se le explote, engañe y manipule por medio de la información que se le brinde o del poder o la sugestión que ejerce el terapeuta.