De líneas editoriales irresponsables y pseudopsicología en El Salvador.

El periódico La Prensa Gráfica tiene una sección dedicada a la mujer, llamada Plan Bella, que perpetúa que “la mujer siga siendo identificada por su cuerpo, por sus relaciones interpersonales, y su belleza” [1]:

En esta labor los medios de comunicación juegan un papel primordial. Los mass-media como portavoces de la Opinión Pública deben elaborar un discurso en que ambas partes se vean identificadas, pero la realidad es más gris de lo que aparenta, ya que la prensa, la radio y la televisión, en lugar de emitir un mensaje social de progreso, se dedican a retrasar a la sociedad, ya que para vender sus productos utilizan los mismos estereotipos que utilizaban los políticos del siglo XIX y principios del XX para no incluir a la mujer dentro de sus actuaciones [1].

Tenemos, en una primera aproximación, que PlanBella es la llamada “prensa femenina” que atribuye a las mujeres una conducta y una manera de ser y de actuar específicas. Una de sus características es que se refiere a las “estrategias pragmáticas” y a expectativas sobre cómo ser y cómo comportarse, esto es, estereotipos de género. La revista “habla” a sus lectoras, dándoles consejos e instrucciones para desenvolverse en los planos íntimos, familiares, a veces públicos y laborales. Esta forma de “hablar” se basa en la tendencia a crear un “tú” y un “nosotras”, tratando de asemejarse a una conversación íntima entre amigas [1].

Pero en este énfasis en una cierta emancipación femenina no es sino un espejo cóncavo en el que se distorsionan las identidades femeninas al ocultar las diferencias socioculturales entre las mujeres y en el que se exhibe un arquetipo femenino cercano a una esencia universal de la mujer que se define por su posición al arquetipo viril y a la esencia universal masculina [1].

Es bien sabido que la psicología goza de poca credibilidad en el país, y artículos como el que a continuación presentamos y analizamos, muestran la patética realidad que surge cuando la psicología pop, con todos sus mitos de género, se une con un medio de comunicación masivo. Ya hemos discutido que la violación sexual puede darse en el matrimonio, pero para la psicóloga (¿?) Reina de Salazar, las relaciones sexuales forzadas son clave para un matrimonio satisfactorio.

Es importante que identifiquemos el punto de partida de esta pseudopsicóloga, apoyada por periodista Leticia Serrano y muy probablemente la línea editorial de PlanBella y La Prensa Gráfica:

El estereotipo femenino lo constituye la mujer siempre buena, pasiva, obediente, servil, tierna, maternal, ama de casa, amable, comprensiva, discreta, delicada, dependiente y sin iniciativa, administradora de parte del dinero del hombre en el ámbito del hogar, temerosa, atractiva físicamente, siempre joven, y con apoyo incondicional para el hombre. También con la afectividad, dependencia y preocupación por los demás [1].

Veamos:

Y en la cama, ¿cómo ser?

De entrada el título es problemático. Abordar la sexualidad, peor la sexualidad femenina, en un país tan mojigato como El Salvador requiere de mucho conocimiento y mucho tacto. Pero más allá de eso, el “cómo ser” ya sugiere el “debe ser”, y podemos hacernos la idea de que vienen instrucciones, que mucha gente, por desgracia, querrá cumplir al pie de la letra, dado que proviene de una “profesional”.

Suele pasar, por ejemplo, que las mujeres cuando están resentidas por cualquier punto con su pareja, cuando van a la cama, se niegan a tener intimidad. Ante eso, la doctora Reina de Salazar dice que si tú conoces tu rol como mujer y entiendes qué significa complacer a tu esposo, lo tienes que hacer de la manera más dulce, respetando su deseo.

¿En serio, Reina y Leticia? Tienen el caso de una mujer “resentida” y en lugar de alentarla a aprender a comunicarse de forma asertiva para enfrentar el problema con su pareja, le aconsejan que se guarde todo sus pensamientos y sentimientos y se tire a los pies de su esposo. ¿Cuánto tiempo soporta una mujer tragándose lo que le molesta? ¿Meses, años, toda la vida? La prevalencia de dolencias psicosomáticas suele ser mayor en mujeres que en hombres, y esto no es causal ni biológico. La mujer, históricamente, ha debido cargar y cumplir roles y exigencias como forma de reforzar su femenidad. Del hombre también se tienen expectativas injustas e irreales, pero tal y como vemos en esta frase, mientras ella suele cargar con el deber de satisfacer, él suele cargar con el derecho a ser satisfecho.

Salta a la vista cómo se aboga por el rol tradicional de género, donde la mujer siempre está a disposición del hombre. Los “debes” y los “tienes que” pueden dejar a una mujer exhausta, y se le niega la humanidad misma cuando se le considera “complemento”, esto es, sólo vale en función de un hombre: Este estereotipo nos ofrece una visión sensual y atractiva de la mujer, la cual se siente feliz de poder satisfacer los deseos del hombre pues vive para ello, es la única posibilidad que tiene, la convivencia con él. La mujer se doblega ante su dominador, su vida gira en torno a la de él [1].

No necesariamente tienes que mentirle si tu cuerpo no está en la mejor disposición. Debe entender que en ese momento no quieres, pero estás para él. Al igual, él tampoco debe negarse para ti.

Muchas veces se trata de conciliar esta visión de obligación de la mujer diciendo lo mismo del hombre, “él tampoco debe negarse”. Lo que oculta esta pseudoprofesional, porque probablemente lo ignora, es que el ejercicio pleno de la sexualidad humana tiene que ver poco con obligaciones y mucho con decisiones. Es común el contraargumento de que si se casan es para complacerse mutuamente, pero esto también pasa por la libertad a decidir y a ejercer la sexualidad de modo consensuado y respetuoso.

“Yo voy a entregar mi cuerpo a él porque en ese momento, aunque yo no lo necesito, yo me niego y voy hacerlo de una manera dulce, respetando lo que él va a hacer. Yo voy a tener abrazos, besos y lo voy a llevar al deleite”, explica. Ahora bien, cuando tú lo deseas, dile: “Hoy te deseo más, amor”.

¿Auto-instrucciones para convencerse? “Hágale huevos, nana, usted para eso sirve”.

“Ese hombre va a estar feliz y satisfecho cuando nosotras, de una manera u otra, siempre respondemos.” Pero ¿qué pasa si lo rechazas? “Ofendemos su masculinidad, ofendemos su ego, lo ponemos de mal carácter, se molesta”, explica la psicóloga. Cuando veas que él se siente frustrado, acércate y hazle una caricia.

Ahora es culpa de la mujer que el hombre no se sienta “hombre” y que él esté molesto. Suárez [1] menciona: “En el hombre sigue valorándose el que sea cabeza de familia, se mira su hombría, olvidándose de sus sentimientos, sus errores son normales, y sus deslices sexuales son productos de su masculinidad”. Buena parte de los conflictos entre hombres y mujeres provienen de las creencias que tradicionalmente se sostienen sobre cómo deben ser uno y otra. Hay que ser sumisa, aceptarle los malos tratos.

Si él no pone de su parte, por ejemplo, no quiere compartir la mesa contigo, sucede porque la mayoría de hombres no tienen educación de familia, de hogar, y además se quedaron atrapados en su juventud, no aceptan que están casados y que tienen que compartir en su familia.

Los hombres son trogloditas, ¿cierto? Son niñitos que hay que cuidar. No sólo disminuye la valía de la mujer al supeditarla al hombre, insulta la inteligencia de muchos hombres que sencillamente saben comportarse de acuerdo a su edad. Ante esto, Suárez [1] señala: “para los medios el género masculino no ha evolucionado y sigue comportándose de la misma manera que hace dos siglos”.

La clave es no reclamarle nunca, solo dile: “Te necesito, me siento sola aquí en la mesa. ¿Me acompañas, amor?” Lo hará.

¿”Lo hará”? ¿Qué pruebas tiene Reina de Salazar de que lo hará? ¿Es porque ella misma tiene un marido sin educación de familia, de hogar, atrapado en su juventud, que no acepta que está casado? Aún más: ¿Qué va a pensar una pobre e ilusa mujer que siga al pie de la letra estas patéticas instrucciones, cuando el hombre le responda, “ese no es mi problema”?

Hay peligro en continuar fomentando la sumisión y el victimismo de la mujer; ¿obligarse a tener relaciones, Reina de Salazar? ¿Usted asume que “obligarse” es la clave para un buen matrimonio? Como psicólogos y psicólogas responsables, y aún quienes no son de esta profesión, tienen el derecho y el deber de estar atentos a faltas a la ética como los de esta persona, con la facultad incluso de denunciar ante La Junta de Vigilancia de Psicología.

Como señalaba el psicólogo Ignacio Martín-Baró, la familia puede ser para la mujer salvadoreña, un puerto y una cárcel. Las líneas editoriales de PlanBella se aseguran de que continúe siendo lo segundo.

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[1] Suárez, J. C. (2007). Medios de comunicación y diferencia de género. Disponible en línea.

Otra joya de Reina de Salazar: Buena aquí y allá.

Respuesta de La Prensa Gráfica ante las reacciones de indignación por estas publicaciones.

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