De eso se encargará mi yo futuro.

Cuando no queremos hacer algo en el momento, lo más sencillo es dejarlo para después. Cuando vemos una oportunidad que parece valiosa en el futuro, aunque en el presente no queramos responsabilizarnos por ella, la tomamos porque cuando llegue sabremos apreciarla. Hasta que el “después” y el “futuro” nos alcanzan, y nos encuentran con la misma actitud que al principio.

La distancia psicológica que tenemos entre nuestro yo presente y yo futuro influye en las decisiones que tomamos sobre nosotros mismos. En ocasiones, creemos que pensaremos y sentiremos distinto en el futuro y elegimos algo (o no lo elegimos) basándonos en esa condición hipotética, más que en como nos sentimos en el presente.

Compartimos un fragmento de un artículo que retoma este fenómeno: Por qué usted sigue involucrando a su yo futuro en cosas que realmente no quiere hacer (via Science of Us):

La gente tiende a pensar en su yo futuro como alguien diferente y separado de su yo presente. Por esto, muchos psicólogos ven la mente “como compuesta de yos múltiples: el yo que escoge con mucha anticipación y el yo que enfrenta las consecuencias”, escribe un trío de investigadores de Princeton en un artículo publicado en la revista Personality and Social Psychology Bulletin.

 

Usualmente, los investigadores que estudian esto se centran en la procrastinación. Por ejemplo, la gente tiende a postergar cosas que le beneficiarán en el futuro (como hacer ejercicio o ahorrar para su retiro), favoreciendo cosas que le beneficiarán ahora mismo […]. Pero hay otras maneras en las que rutinariamente jugamos sucio con nuestros yos futuros: inscribiéndolos en cosas que no tenemos interés en hacer, como si el usted futuro y el presente no fueran el mismo usted.

 

[…] esto provee una clave de por qué tomar decisiones para usted mismo en el futuro puede ser engañoso. La toma de decisiones, obviamente, involucra mucha introspección; está tomando en cuenta sus pensamientos, sentimientos y deseos para tomar la mejor decisión. La investigación en el tema sugiere que la gente tiene problemas para vislumbrar las vidas internas de otros, y tiende a asumir que los pensamientos y sentimientos de otros son probablemente similares a los propios.

 

Piénselo: los pensamientos y sentimientos propios futuros parecen tan misteriosos como los del colega sentado a su lado en el trabajo […]. “Experimentamos nuestros pensamientos y emociones internamente. Podemos ver hacia adentro” declaró [uno de los autores, E.] Pronin el año pasado. “Mientras que, sobre otras personas, solo sabemos cuáles pueden ser pensamientos y emociones a través de sus acciones. Así que el yo futuro -y de la misma manera, el yo pasado- nos resultan más como otra persona que como nuestro propio yo, porque no podemos experimentar los sentimientos del pasado y del futuro como los del presente”

 

[…]

 

En general, las lecciones de esta investigación pueden ayudarle a lograr cierta armonía entre sus dos yos en conflicto. “Digamos que usted es una persona ocupada y con frecuencia le piden que de charlas y conferencias. Y usted dice, ‘sí, seguro'”, sostuvo Pronin. “Podría ser el caso de que usted se mira a sí mismo y dice, ‘a ver, quiero ser amable conmigo mismo, no quiero estar con estrés excesivo. Si la conferencia es hoy, ¿querría hacerlo?’ Si la respuesta es no, tal vez sería conveniente rechazar la invitación”. En muchos casos, puede que resulte mejor usar sus emociones presentes como una guía para predecir sus emociones futuras. Después de todo, su yo futuro sigue siendo su yo.

fredopdjinfm1 fredopdjinfm2 fredopdjinfm3Fuente de la tira en español, original en inglés.

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