“¿Culpamos a nuestros padres?”

¿Culpamos a nuestros padres?
Por Dra. Jonice Webb (Fragmento, traducción libre)

En mi práctica de la psicología, he encontrado que a muchos, si no a la mayoría de los clientes les incomoda la idea de que sus padres hayan tenido un efecto tan poderoso en ellos. Quizás reconocer el increíble poder de los padres es inherentemente amenazante para todos nosotros. Si entendemos el verdadero impacto que nuestros padres tenían en nosotros, podemos sentirnos solos, sin poder, o incluso víctimas, todo lo cual es profundamente incómodo. Si entendemos el verdadero impacto que tenemos, como padres, sobre nuestros hijos, podemos sentir miedo o culpa. Así que, como personas que somos, nos inclinamos más hacia culparnos a nosotros mismos por nuestros propios problemas, e infravalorar el impacto que tenemos sobre nuestros hijos.

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Entonces, ¿cuál es la respuesta? ¿Quién tiene la culpa de nuestros conflictos como adultos? ¿Quién tiene la culpa de nuestros propios errores y problemas? ¿Nuestros padres son exonerados? ¿Qué pasa si nuestros padres eran bien intencionados? ¿Y si hemos cometido errores con nuestros propios hijos? ¿Quién tiene la culpa de eso? ¿Cuál es la respuesta?

Afortunadamente, hay una respuesta a este dilema. Y es gratuita y está disponible para cualquier persona que está dispuesta a aceptarla. La respuesta es:

Elimine la culpa de la ecuación. En su lugar, céntrese en comprender los efectos de sus padres sobre usted, y en responsabilizarse por sus propias decisiones, errores y elecciones.

La culpa es en realidad un concepto bastante inútil. Es un camino que lleva directamente a la intersección de la Carga y la Culpa. La culpa no es curativa y no es útil.

Sin embargo, vale la pena tratar de entender cómo su infancia le afecta. Comprender esto es un camino hacia un buen lugar: la esquina del crecimiento con el cambio. La comprensión de cómo sus padres le fallaron, cómo le maltrataron, le ignoraron, o simplemente cometieron errores en su crianza, le ayudará a entender por qué tiene los conflictos y los problemas que tiene. La comprensión es crucial para poder tener compasión hacia sí mismo, como niño y como adulto, y para conquistar esos conflictos y problemas. Usted puede comprender cómo los errores de sus padres le afectaron o lastimaron sin tomar el camino a la culpa que lleva a ninguna parte.

Una vez que entienda cómo su infancia le afectó, queda libre para hacerse responsable como un adulto. Usted, el adulto, es responsable de sus propias decisiones, errores y opciones. Hágase cargo de ellos. Sea responsable por ellos. Aprenda de ellos y siga adelante. No hace falta culpar ni sentirse culpable.

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