Cuatro aspectos de la violación sexual.

1. VIOLACIÓN COMO INSTRUMENTO DE GUERRA
En Kalma, Sudán, se reportó el caso de siete mujeres, incluyendo una adolescente embarazada que fueron atacadas por 10 árabes en camellos, quienes les dispararon e insultaron. Al tratar de huir, fueron golpeadas y abusadas, cuando salieron del campo de refugiados para recoger leña y venderla. Esta es una tarea estrictamente para mujeres, dictada tanto por la tradición como por el miedo de que los acompañantes masculinos sean asesinados si los janjaweed los encontraran.

Tras violar a las mujeres, los atacantes las desnudaron y se burlaron de ellas mientras huían. Al volver al campamento, ellas fueron objeto de burlas por otros refugiados, aunque algunos desenrollaron sus turbantes para tratar de cubrirlas. Se les dio píldoras contra el embarazo y VIH, por lo que no han sido del todo rechazadas por sus familias.

Hay un alarmante registro sobre militares árabes que aterrorizan villas africanas en la región de Darfur, en Sudán. Este es conocido como el lugar con la peor crisis humanitaria del mundo, y la violación en masa es un producto común, de acuerdo a las Naciones Unidas y otros organismos de derechos humanos. Como en muchos países islámicos, la sociedad ve el asalto sexual como una deshonra a la familia entera, y las víctimas enfrentan un fuerte ostracismo. Trabajadores sociales de la región creen que los janjaweed utilizan la violación como estrategia de guerra para intimidar a los rebeldes, quienes los apoyan y sus familias. El gobierno de Sudan lo niega, pero en diversas cárceles del país, las mujeres capturadas son violadas por horas, y los perpetradores llaman a esto “plantar tomates”, en referencia al color de piel: los árabes de Darfur se describen como “rojos”, porque su piel es un poco más clara que los africanos étnicos. Las víctimas no pueden identificar a sus agresores, y la persecución es imposible.

A pesar de haberse recibido 2,500 denuncias de violación en el 2006, sólo 8 agresores fueron capturados. Su castigo fue de tres a cinco años en prisión y 100 latigazos. Activistas de derechos humanos estiman que alrededor de 100 mujeres son violadas cada mes, sólo en Kalma. Incluso, hay una tendencia a la violación entre la población refugiada, debido al aburrimiento y decaimiento social de los campamentos. Los sheikas hacen esfuerzos para persuadir a sus familias de aceptar a las víctimas, y reportar los ataques. Por esto, reciben un certificado que confirma la violación. Sin embargo, se ve como imposible que se haga justicia por estos crímenes.

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2. EL 90% DE LAS VIOLACIONES EN GRUPO SON PLANEADAS (Coon, 1998)
Tres soldados fueron condenados por la violación y asesinato de la joven iraquí de 14 años, Abeer Qassim al-Janabi, y el asesinato de sus padres y su hermana, el 12 de mayo de 2006, en Mahmoudiya, a 20 millas del sur de Bagdad. Uno de los soldados, de 23 años, no fue parte de la violación ni los asesinatos, pero sabía lo que harían sus compañeros, y montó guardia cerca de los otros “mientras sostenían a la niña que gritaba”, y no hizo nada para detenerlos. “No culpo a mi cadena de comando. Realmente no culpo a nadie” dijo en la corte antes de escuchar su sentencia. “Pude haberlo detenido. Me responsabilizo por mis acciones”. El drama inició cuando la niña y su familia pasaron por un punto de revisión. Los soldados hicieron comentarios groseros sobre ella, lo que alarmó a la familia. Los soldados esperaron a que terminara su turno en el punto de revisión, se cambiaron a ropa de civiles, se llenaron de alcohol mezclado con bebidas energizantes y buscaron a la niña. Ella fue violada repetidamente, luego la asesinaron junto a su familia.

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3. CULPABILIZACIÓN DE LA VÍCTIMA
Las mujeres no sólo se enfrentan al rechazo de su familia, sino que pueden llegar a ser acusadas de su propia violación. En el caso de Kitty Genovese (ver Dómenech e Íñiguez, 2002), Winston Moseley, su atacante, fue llevado a prisión, y se fugó en un trasladó. En su huida, raptó y violó a una mujer que no lo delató por miedo; ella fue acusada de ayudarlo a escapar y estuvo a punto de ser condenada.

En un caso más reciente, Cassandra Hernandez, de la Fuerza Aérea estadounidense dijo haber sido atacada por compañeros militares, el 12 de mayo de 2006 (el mismo día de la violación de la niña iraquí, también por militares estadounidenses). Tres miembros de la Fuerza Aérea fueron acusados, pero los cargos se retiraron cuando ella se negó a testificar. Ella fue cuestionada e intimidada por el abogado de los tres hombres, y por oficiales superiores, sin su propio abogado presente, lo que constituye una violación a las políticas de justicia militar. Fue enviada a la corte marcial por cometer “actos indecentes” con los tres hombres; en una declaración posterior, uno de los hombres dijo que Hernández había propiciado el ataque, porque vestía ropa “ajustada” y bailaba en una “forma promiscua”. De ser hallada culpable, podría enfrentar un año en la cárcel, reducción de rango, corte de salario y registrada como ofensora sexual, mientras que a los hombres se les ha brindado inmunidad contra todos los cargos de asalto sexual, a cambio de testificar contra la mujer.

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4. VIOLACIÓN SEXUAL COMO INSTRUMENTO DE SOMETIMIENTO Y HUMILLACIÓN
“Dos días después lo interceptaron dos hombres en los pasillos del penal y lo conminaron a que los acompañara a una celda. Después de unos minutos, llegó un preso fornido. (…) comenzó a golpearlo con una barra metálica y después entraron otros 15 internos, lo ataron y con un cuchillo artesanal le grabaron las siglas FGR (Fiscalía General de la República) en el brazo derecho. Luego lo sodomizaron. ‘Cuando ese maldito empezó a hacer esa babosada, yo no aguanté y me fui en blanco o convulsioné, ya no recuerdo’. Pidió auxilio a gritos pero nadie acudió. Despertó, desnudo, en la clínica del penal.

(…) Una semana después del ataque no soportaba el dolor. Pidió que lo llevaran al hospital, donde una radiografía mostró ‘un objeto extraño’ en el intestino grueso. Charly entendió que sus atacantes se lo habían introducido. Ahora se repone de los golpes físicos, pero no de los emocionales. Espera que se haga justicia”.

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FUENTES:
1. De Montesquiou, A. (2007). Darfur women describe gang-rape horror. The Associated Press. Recuperado el 26 de agosto de 2007, disponible en: http://www.usatoday.com/news/world/2007-05-27-darfur-rapes_N.htm

2. The Associated Press (2007). 110-year sentence in Iraq rape-killing. Recuperado el 26 de agosto de 2007, disponible en: http://www.usatoday.com/news/washington/2007-08-04-sentence-soldier_N.htm?csp=34

3. Carlson, K. (2007). Air Force Charges Turn Woman From Rape Victim to Defendant. Recuperado el 10 de septiembre de 2007, disponible en: http://www.wral.com/news/local/story/1674488/

4. Enfoques (2007, 11 de noviembre de 2007). Donde el control es de los reos. Revista Enfoques, La Prensa Gráfica, La sociedad de los barrotes. P. 11.