Cuando pase el júbilo.

El caso de los 33 mineros chilenos, atrapados bajo tierra por dos meses, nos recuerda  un tema fundamental al hablar de eventos que alteran el curso de nuestras vidas, para bien o para mal . Muchas veces, no basta con que el evento traumático termine; el mayor peligro de descompensación para la persona ocurre días, semanas, incluso meses después de ello.

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Profesionales de la psicología consultados por diversas medios sobre la situación de los mineros, apuntaron a la estrategia que se llevó a cabo para asegurarles el mínimo de bienestar psíquico, además de su bienestar físico. Esta estrategia incluía mantener la comunicación constante con el mundo exterior, honestidad en cuanto a las expectativas de rescate, brindar una rutina y mantenerlos ocupados.

El trastorno de estrés postraumático, como muchos otros trastornos psicológicos, es un diagnóstico que va más allá del individuo y remite a un contexto social específico. Los síntomas que lo conforman se reconocen como respuestas normales a situaciones anormales, situaciones que desbordarían las capacidades de afrontamiento de cualquier persona (accidentes, desastres socionaturales, abuso infantil crónico, violencia doméstica, violación sexual, tortura, encierro prolongado, etc.)

Una vez pasado el evento traumático, y una vez se tiene la supervivencia asegurada, es fundamental seguir de cerca el reajuste cognitivo y emocional de la persona a la vida normal, para evitar la aparición de complicaciones. Buena parte de esto se logra con el apoyo social continuado de la familia y la comunidad. A continuación presentamos algunos artículos que tocan este tema; la traducción es nuestra.

Foto: http://news.xinhuanet.com/

Chile’s rescued miners: the psychological after-effects

En una situación que ha recibido tanta atención mediática, la persona se encuentra más vulnerable cuando pasa la adrenalina y toda esa atención se pierde:

“Una vez que disminuya la atención pública, el mundo olvidará rápidamente a los mineros. Pero ellos nunca podrán olvidar”, dijo Sheryl Bishop, psicóloga social de la Universidad de Texas en Galveston, quien se especializa en sobrevivencia en ambientes extremos. “El shock de qué tan rápido se convierten en noticia de ayer chocará con algo que para ellos representa un evento significativo en sus vida”, afirma Bishop. Si el apoyo de las autoridades mineras y las agencias gubernamentales también desaparece, hay potencial para que surja un profundo resentimiento y un sentimiento de aislamiento.

Será igual de difícil para los hombres lidiar con la realización de que sus familias siguieron sin ellos, con sus esposas y parejas realizando muchas de las tareas que definieron los roles de los hombres en sus familias, dijo Jack Stuster de Anacapa Sciences en Santa Bárbara, California, quien es un investigador con experiencia en la psicología de las misiones espaciales y viajes de largo plazo en la Antártica.

Además de “no abandonar a los hombres después de la fiesta”, es importante estar alerta ante el potencial desarrollo de ataques de pánico y estrés postraumático, que incluye flashbacks y memorias intrusivas del colapso de la entrada y el temor de nunca ser rescatados. Es normal que los mineros se desilusionen con la realidad de la vida normal, aún cuando hayan anticipado volver a ella; debe hacerse énfasis en que el rescate fue más pronto de lo esperado, evitando un periodo más prolongado de aislamiento.

Rescued Miners May Be Trapped by Psychological Issues

“La probabilidad de que desarrollen síntomas del TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático) es muy alta” declaró Edna Foa, directora  del Centro para el Tratamiento y Estudio de la Ansiedad, y profesora de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania en Philadelphia. “Qué tan permanentes sean esos síntomas, o si se desarrollarán más, es algo que debemos esperar para ver”.

Los mineros se mantuvieron atrapados por dos meses, enfrentando una tremenda incertidumbre, incluyendo la posibilidad de morir. Los síntomas que pueden mostrar son depresión, ansiedad, fobia, aislamiento, hipervigilancia, recuerdos intrusivos;  sensación de pérdida, confusión, problemas de concentración, desorientación, sueños y pesadillas, y pérdida de apetito; irritabilidad, insomnio, llanto, y humor negro sobre su experiencia.  Además, su reloj biológico, su ritmo circadiano, puede estar alterado. Cómo ellos respondan al evento y manejen las secuelas  depende mucho de la psique individual de cada uno y de la cantidad de apoyo que reciban de profesionales de la salud mental, sus familias y la comunidad.

Foto: Reuters/Gobierno de Chile

“Habrá también una sensación de pérdida de la “banda de hermanos” y la cohesión que experimentaron”, dijo Shaw. “Buena parte del apoyo recibido vino del grupo, y eso es análogo a lo que ocurre en la milicia”. Ahora que el grupo ya no está junto, los mineros necesitarán mucho apoyo de otras fuentes.

“Es posible tener relaciones familiares tensas. Un síntoma del TEPT es irritabilidad y el sentimiento de alienación de otras personas, porque otras personas no pasaron por la misma experiencia que ellos y no es posible realmente comprender lo que soportaron”.

Existe el debate sobre si algunos tendrán miedo de volver al trabajo, y eso dependerá de cada persona y sólo se sabrá con el tiempo. La nota informa que los mineros tendrán acceso a consejería durante seis meses, pero un profesional dice que la consejería (que no necesariamente es lo mismo que psicoterapia) no es efectiva en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático. Sin embargo:

“La mayoría probablemente se recupere”, dijo said Foa. “La recuperación no significa que olvidarán completamente, porque no lo harán; recuperación significa que podrán volver a funcionar sin tener síntomas tan severos que causen angustia, y podrán reajustarse a la vida cotidiana”.

Shaw está de acuerdo: “Nunca debemos desestimar la habilidad de recuperarse del trauma”.

Nota relacionada: Los mineros se recuperan rápidamente

Fuente: elmundo.es

Por último, esta es una oportunidad para recordar una tragedia similar, con una reacción y un resultado muy diferente:

Indignación, rabia y humor en México tras la liberación de los mineros chilenos – Los mexicanos recuerdan que 63 mineros siguen bajo tierra:

México sigue la salida de los mineros chilenos con un sentimiento a medio camino entre la alegría y envidia al recordar que otros 63 mineros mexicanos quedaron sepultados hace tres años en una mina de Coahuila, sin que se intentara rescatarlos. 65 mineros que estaban a 150 metros frente a los 700 de la mina chilena.

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