Criminología y maltrato animal.

Anteriormente hemos abordado el nexo entre maltrato a los animales y violencia hacia las personas y cómo algunas disciplinas consideran lo primero, además de un  serio problema en sí mismo, un factor de riesgo de lo segundo, especialmente en el ámbito doméstico.

El maltrato hacia los animales varía según severidad y no todas las personas que maltratan animales, en su niñez o adultez, terminan siendo criminales. Se reconoce que:

Los abusadores inconscientes no se proponen dañar a los animales. Simplemente no se dan cuenta de que algunas de las cosas que hacen son crueles. Pueden tener a un perro encadenado sin darse cuenta de que el perro necesita tiempo y espacio para moverse con mayor libertad. O pueden haber escuchado que pegarle a su mascota en el hocico con un periódico enrollado es una forma de disciplinar, sin saber que hay formas muchas más efectivas y humanas.

Los abusadores inmaduros sí tienen la intención de lastimar animales pero carecen de la madurez mental  emocional para darse cuenta de la naturaleza y la extensión del daño que están causando…no sólo al animal, sino también al desarrollo de su propio carácter. Un niño pequeño que le tira piedras a una rana o que deliberadamente asusta a un gato para observar su reacción típica puede caer en esta categoría. 

Los abusadores intencionales realmente obtienen satisfacción de lastimar animales. Desde una perspectiva psicológica, la razón es sobre todo una cuestión de poder. En su mayoría, animales, especialmente pequeños o domesticados, no pueden defenderse y son vulnerables frente a alguien que puede infligirles gran dolor. Esto hace que el abusador se sienta poderoso. Algunos abusadores carecen de poder en otras áreas de su vida y tratan de compensarlo ejerciendo un poder despiadado sobre seres más débiles. Otros simplemente disfrutan el sentimiento de dominación, tanto que siempre buscan una oportunidad para ejercerlo. Y otros tienen tal sentimiento de superioridad y de derecho sobre otros que ven que el único propósito de los animales es servirle a sus propósitos. Este suele ser el caso cuando animales se usan en competiciones y peleas (p.e. peleas de perros o de gallos) como forma de que los dueños y entrenadores ganen  dinero y notoriedad.

Con respecto a lo último, en Coahuila fueron prohibidas las peleas de gallos y otros animales, por su crueldad y por su estrecha vinculación con el crimen organizado. Los animales en circos y en algunas clases de zoológicos provienen de redes de tráfico y comercio; algunos productos animales (muchos inefectivos en las propiedades que se cree que tienen) también se obtienen ilegalmente y a través de métodos crueles. Las ventas callejeras de perros muchas veces tienen a la base el robo y el abuso inherente a la reproducción forzada.

La violencia animal es más frecuente de lo que imaginamos aunque una protección para no verla y no sufrirla sea la de tomarla como una violencia banal: “solamente son animales”.

Los actos de crueldad animal dicen mucho sobre la personalidad de quienes los cometen. La crueldad contra los animales puede ir desde los golpes hasta arrancarles la piel estando vivos (perros, gatos pequeños), sin contar la utilización sexual a la que también se les somete.

Esa relación de violencia del hombre con el animal ha impulsado a investigadores en criminología a tomarla como un medidor fiable del grado de violencia en individuos que cometieron o que pueden cometer crímenes y otros delitos graves.

Los americanos Stephen Kellert y Alan Felthous de las universidades de Yale y Texas, citan [en este artículo] ocho razones que llevan a un individuo a maltratar o a torturar a sus animales de compañía :

1- Control: el animal es golpeado para que no siga manifestando comportamientos indeseados (ladrar, saltar, jugar…).

2- Castigo: propinarle un castigo extremo para que no vuelva a repetir un hábito que molesta (ensuciar o vomitar en lugares que le son prohibidos).

3- Ausencia de respeto: Está ligado a prejuicios culturales. Es cuando una persona cree que puede maltratar a un animal o lo puede descuidar ya que su condición de inferioridad no lo hace merecedor de consideración.

4- Instrumentalización: Utilizar los animales para “teatralizar” la violencia, es el caso de los combates de perros.

5- Amplificación: el animal es utilizado para impresionar, amenazar o herir a una persona. Aquí se cumple un traspaso de la violencia del humano hacia el animal.

6- La violencia como escarmiento o como ejemplo: Maltratar a un animal ante un grupo con el fin de hacer que sus miembros se conviertan en testigos de una forma de superioridad de quien maltrata. También se puede torturar por diversión.

7- Venganza: Se agrede a un animal para vengarse de su propietario.

8- El desplazamiento: El animal es maltratado porque la persona no tiene la posibilidad o la capacidad de maltratar a quienes le provocaron una frustración o una decepción. No puede hacerlo porque les teme o le son inalcanzables. Es el caso del empleado que espera una promoción y que al no obtenerla regresa a su hogar y le da patadas a su mascota.

La criminología y el maltrato animal

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Lecturas adicionales
El arte de matar.
Abuso a animales en la infancia y comportamiento criminal violento: una revisión breve de la literatura [PDF, en inglés].
El impacto social de la violencia contra los animales (video).

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