Conciencia y atención (bonus: un test de atención para su cerebro).

“Poner atención” y “estar consciente” pueden parecernos dos procesos diferentes y al mismo tiempo puede ser difícil definir cada uno:

¿Cuál es la relación entre la atención selectiva y la conciencia?… Cuando pones atención, con el rabillo del ojo, a alguien que quiere pelear, te vuelves hiperconsciente de sus gestos más pequeños. Dada la relación íntima entre atención y conciencia, la mayoría de académicos combinan los dos procesos. 

La conciencia no reside aquí.

En el artículo original [PDF de descarga automática], se define la atención como “atención selectiva”, es decir una atención bajo nuestro control, guiada por un objetivo (y no el nivel de alerta en el que estamos permanentemente, que responde involuntariamente a los estímulos que sobresalen en nuestro entorno, como un ruido fuerte e inesperado). La conciencia es definida en términos operativos (medibles), relacionada con qué tan visible es un estímulo: “cuando un observador pone atención a un objeto, él o ella se vuelve consciente de sus varios atributos; cuando la atención desaparece, el objeto parece desvanecerse de la conciencia” (p. 1 del artículo).

Por medio de un experimento, se puso a prueba la naturaleza de ambos procesos. El experimento implicó la “medición” de las respuestas del cerebro a ciertos estímulos (como nota adicional: si bien el funcionamiento del cerebro por sí solo no explica la totalidad de la experiencia humana, hasta donde se sabe, toda experiencia tiene una manifestación o un impacto en este órgano; por ejemplo, la negligencia sufrida en los primeros años de vida deja huella en algunas zonas del cerebro, que dan cuenta de algunos de los efectos que se ven en el desarrollo posterior de un niño que ha sufrido carencias):

De apenas el tamaño de una tarjeta de crédito, [la corteza visual primaria] recibe información visual del ojo. Es la primera de las alrededor de 30 regiones en la corteza que lidian con comportamientos viso-motores y de percepción visual. [Pero] parece que el hábitat de la conciencia no está en  la región cortical al fondo de la jerarquía  de las áreas dedicadas a la visión. La conciencia se restringe a regiones superiores, posiblemente a aquellas que involucran una comunicación recíproca con  la corteza prefrontal, el asiento de la planeación.

…Este y otros experimentos pusieron a prueba la noción de que la conciencia y la atención son lo mismo. No lo son, y el cerebro responde de modo distinto a ambos. La distinción abre el camino para una aproximación neurobiológica al problema de identificar las causas necesarias para la conciencia en el cerebro. 

Como sostienen los autores de este estudio, en el artículo original, la conciencia no selecciona información, como lo hace la atención. En lugar de eso, sintetiza toda la información importante sobre el estado actual del organismo y su ambiente, y vuelve esta síntesis accesible a las etapas de planeación del cerebro, a la detección de errores, a la toma de decisiones, al lenguaje, a la inferencia del estado interno de otros animales, al pensamiento racional, etc.

Como aporte al estudio de la conciencia desde otras disciplinas, recientemente se publicó la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia en Animales No Humanos  (PDF, en inglés), firmada por los científicos participantes de un simposio en presencia de Stephen Hawking: “no sólo los humanos poseen las facultades neurológicas que constituyen la conciencia como se entiende en el presente”. A pesar de que los seres humanos poseen el llamado neocortex y el resto de animales no, la evidencia señala que  los sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos son similares en ambos grupos, lo que indica que el segundo también es capaz de experimentar estados afectivos y comportamientos intencionales. Esto sigue dejando más preguntas que respuestas en el estudio de la conciencia, pero es una declaración importante y con diversas implicaciones.

Ahora, ponga a prueba su capacidad de atención:

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