Cómo las minorías logran un cambio social

Los cambios sociales pueden provenir de grupos pequeños, sobre todo aquellos cambios que van en contra de lo que se considera “normal” y deseable en el grueso de la sociedad. En otras palabras, las minorías tienen la capacidad de llevar las normas sociales aceptadas por la mayoría a un punto de inflexión. Bajo ciertas condiciones.

Un estudio, publicado en junio de este año por un equipo de investigadores de Estados Unidos y Reino Unido, examinó el “umbral de masa crítica” necesario para lograr este punto de inflexión en las normas sociales. La masa crítica, como lo define el equipo investigador, es el tamaño del grupo, el número mínimo de personas comprometidas con el cambio que se quiere lograr.

Este estudio se comenta en el artículo de El País Así es cómo las minorías convencen a las mayorías para lograr un cambio social:

Un nuevo estudio publicado en la revista Science se atreve incluso a cuantificar el tamaño de este grupo en torno al 25%. Por debajo de ese umbral, ese comportamiento, costumbre o criterio moral seguirá siendo minoritario. Pero si se consigue implicar a un cuarto de la población (de un país, de los empleados de una empresa, de los vecinos de una urbanización), el cambio calará rápidamente hasta convencer a la mayoría.

El estudio original, de Damon Centola y colaboradores, Evidencia experimental sobre puntos de inflexión en la convención social (en inglés), está aquí, pero el acceso al artículo es pagado. El resumen de este estudio explica que se realizó una serie de experimentos basados en un sistema artificial de convenciones sociales. En esos experimentos, participantes interactuaban entre sí para establecer un equilibrio coordinado:

El equipo de Centola, que lleva trabajando diez años en el diseño de estos experimentos, construyó diez comunidades distintas en las que [participantes intervenían] como cocineros añadiendo factores que dinamicen la propagación del cambio social como quien trata de dar sabor a un guiso con más especias. En cada una de estas diez comunidades, que congregaban online a cientos de personas, la proporción de activistas comprometidos con el cambio de uso social era distinta. Les hicieron interactuar de tal manera que establecieran sus propias normas sociales —coincidir al elegir un nombre— y luego les incentivaban para que mantuvieran ese criterio.

 

Más tarde introducían en el grupo a los revolucionarios, miembros empeñados en cambiar de criterio. Los demás, como estaba previsto, se resisten. Cuando introducían a un 17% de activistas por el cambio, no lo conseguían. Con un 19%, tampoco. Un 21%, y nada. “Luego, aumentamos el grupo de activistas al 25%. ¡Éxito al instante!”, festeja Centola. “Hubo un efecto rápido y drástico en el comportamiento del resto de la comunidad”, asegura este experto en dinámicas de grupo. Replicaron el experimento varias veces más y dieron con los mismos efectos: los grupos de activistas que sumaban el 25% o más lograron cambiar las normas sociales en sus comunidades.

 

Así es cómo las minorías convencen a las mayorías para lograr un cambio social

Dos puntos son importantes para interpretar el alcance de los resultados de este estudio. El primer punto es el uso de las redes sociales, puesto que las comunidades utilizadas en este estudio eran en línea. Las redes sociales son herramientas de comunicación, por sí solas no son “buenas” o “malas”, útiles e inútiles. Pueden ser fuente de conocimiento valioso o un vehículo para un compromiso fácil y pasajero; pueden utilizarse para amplificar la lucha por los derechos humanos o para amplificar prejuicios.

Relacionado a las redes sociales, el artículo de El País que comenta este estudio destaca la importancia del entorno social en el que se persigue el cambio social. El artículo cita a Kerman Calvo, sociólogo de la Universidad de Salamanca, quien declara que el punto de inflexión funciona en entornos que involucran factores externos, por ejemplo, una ley. Es decir, n muchos casos, el cambio social promovido por las minorías eventualmente requerirá el respaldo de una legislación.

En el artículo de El País, Calvo ejemplifica el tema con la lucha por los derechos de personas LGBTI en España. En el mismo tema, en El Salvador, se observa cómo la organización de identidades sexuales disidentes (PDF) es lo que propicia, lenta pero sostenidamente, un cambio social; el acceso a derechos y una modificación en el imaginario colectivo difícilmente ocurre por un “cambio de opinión” espontáneo por parte de la población mayoritaria y normativa (no-LGBTI). Otros ejemplos de minorías intentando lograr el punto de inflexión se observan en temas de género y de la protección del medio ambiente, como la lucha por el derecho al agua.

En el artículo de El País, Calvo menciona dos mecanismos que pueden llevar al crecimiento de las minorías hasta ser masa crítica: cambios lingüísticos, que inciden en cómo se conceptualiza un fenómeno, y la promoción del contacto intergrupal, en la que grupos de mayorías, el “nosotros”, se relacionan con minorías. Al respecto de esto último, por ejemplo, una investigación sobre racismo en Estados Unidos encontró que pequeños cambios comportamentales de un miembro de la mayoría pueden incidir en cómo otros miembros de la mayoría se relacionan con miembros de la minoría (If you demonstrate that “Black Lives Matter”, others will too).

La investigación sobre cambio social, desde la psicología, puede enfocarse en modificar los comportamientos de la mayoría o grupo normativo (a través del contacto intergrupal) o en fortalecer a las minorías (a través de la acción colectiva). El estudio revisado acá hace énfasis en lo segundo. Si bien este estudio, como cualquier otro, no puede involucrar todas las complejidades de la vida real, sus hallazgos resaltan el umbral de masa crítica para un hecho que solo logramos apreciar a largo plazo: las minorías son capaces de propiciar el cambio social.

¿qué puede hacer el individuo (uno solo) contra el Estado? ¿Puede uno hacer el cambio? El autor es optimista, cree que no hay que esperar a la mayoría para empezar a oponer resistencia contra las injusticias; no tengo porque hacerlo todo yo pero “no importa que tan pequeño sea el comienzo; lo que se hace bien una vez se hace para siempre”.

 

La desobediencia civil, tú y yo