Capturas de militares: el pasado es parte fundamental del presente.

En gran medida, la existencia de Psicoloquio se debe al pensamiento y la formación (o deformación) personal y profesional proveniente de la psicología de la liberación, propuesta por Ignacio Martín-Baró, jesuita y psicólogo social.

Martín-Baró fue asesinado por el ejército de El Salvador en 1989, junto a cinco de sus colegas jesuitas y dos colaboradoras. Su trabajo, mucho de este proveniente del convulso entorno salvadoreño de los 70’s y 80’s, es reconocido a nivel internacional y continúa vigente. En este blog nos referimos con frecuencia a la memoria histórica para destacar la importancia individual y colectiva de la reparación social, del combate a la impunidad, y de la lucha por la justicia, pilares de la obra y legado de Martín-Baró.

Por ello, es esencial registrar acá el siguiente hecho, ocurrido el viernes recién pasado: Capturan a militares acusados en el caso jesuitas:

Este viernes 5 de febrero la Policía Nacional Civil capturó a tres de 17 militares acusados por el asesinato de seis sacerdotes jesuitas ocurrido en noviembre de 1989, horas después de que una corte de Estados Unidos confirmara la extradición hacia España del exviceministro de Seguridad, Inocente Orlando Montano, para enfrentar un juicio abierto en la Audiencia Nacional.

Esto es fuerte para un país que no comprende que su presente es fruto de su pasado. En ocasiones, el trauma no se genera por el hecho mismo, sino por las reacciones posteriores a él: por la negación, por los intentos de olvidar y minimizar algo que sí es importante (por ejemplo, miles de personas perseguidas, encarceladas, exiliadas, torturadas y asesinadas). Esa es la herida que parece cerrada pero que está infectada por dentro, volviéndose una presencia invisible pero compleja y crónica en el día a día.

Ciertamente, con este caso, volveremos a un aspecto del pasado: quienes detentan el poder socio-político repetirán los discursos que justificaron este y muchos otros asesinatos durante la guerra. Con el ánimo de demostrar lo “injusto” que es hacer que alguien con poder responda por los crímenes que cometió, agregarán otros discursos: las consecuencias para el país, en tono de amenaza, de estas capturas; el tiempo transcurrido desde el crimen; explicaciones superfluas para invalidar estas capturas, como la “venganza” y la “polarización”:

“Lamentamos que esta situación se haya dado de esta manera” y “qué todo puede traer una mayor polarización, como la que ha habido en todo este proceso”, señaló [el ex general y diputado de derecha, Mauricio] Vargas, quien estuvo de alta durante el conflicto armado salvadoreño (1980-1992).

 

La Policía salvadoreña captura a 17 militares por el ‘caso jesuitas’.*

*Al cierre de esta entrada no se ha capturado a los 17 militares, únicamente a cuatro.

Toca seguir de cerca este proceso, con la esperanza de que, finalmente, el “perdón y olvido” se convierta en “justicia y reparación” social. Aun en lo más cruento de la guerra civil salvadoreña, Martín-Baró y tantos como él no dejaron de sostener que un mundo más justo, más humano, es posible.

imbjusticia

Justicia. Martín-Baró (fuente).

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