Atentados de ayer y hoy.

“Se trata de una psicología social desde Centroamérica, encaminada a desentrañar los intereses agazapados tras el hacer y quehacer de grupos y personas en estas sociedades conflictivas, orientada a poner de manifiesto la ideología que se materializa en la acción cotidiana. Intencionadamente se asume una postura crítica, pero sin desechar el acervo de conocimiento disponible.

Prólogo de Acción e Ideología (Ignacio Martín-Baró).

Este fin de semana se conmemoró el 24° aniversario del asesinato del psicólogo Ignacio Martín-Baró, sus colegas jesuitas, su colaboradora y la hija de ésta, por parte de soldados del batallón Atlacatl, dentro de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. En un post anterior, mencionábamos una publicación que resaltaba el legado humano y académico de Martín-Baró. Parte de ese valioso legado, de hecho, fue considerado razón para que el ejercito lo catalogara como enemigo y “comunista” y buscara su aniquilamiento.

El contexto actual del país, a más de dos décadas de finalizada la guerra civil, se caracteriza por el desconocimiento y la negación de muchos aspectos de esa guerra. Mientras se discute la legalidad de la Ley de Amnistía, primero, se cierra Tutela Legal, con alrededor de 50 mil denuncias de violaciones a los derechos humanos; y segundo, se roban computadoras y se queman archivos de la Asociación Pro-Búsqueda, dedicada a la búsqueda de niñas y niños que fueron arrancados de sus familias durante la guerra (muchos dados en adopción en el extranjero o a familias de oficiales del ejército). Este ataque a Pro-Búsqueda se considera un acto de sabotaje, y algunos de los expedientes dañados “están relacionados con una causa que en este momento ventila la Sala de lo Constitucional por la desaparición forzada de siete niños en un operativo militar conocido como “la guinda de mayo”, ocurrido en 1982, en el departamento de Chalatenango”.

En nuestra entrada sobre el juicio por genocidio en Guatemala (donde, a pesar de este juicio, la impunidad intenta prevalecer), comentamos que, frente a la posibilidad de ser responsabilizados y llevados a juicio, los perpetradores utilizarán sin reparo los mismos métodos de intimidación que utilizaron antes para cometer sus crímenes, y demandarán la amnesia desde la esfera política, la amnistía. El robo e incendio en Pro-Búsqueda no dista mucho de los ataques que se veían en tiempos de guerra, y aun en tiempos en que esta se daba por finalizada.

En mayo de 1982, en un operativo militar al norte de Chalatenango, el Batallón de Infantería Belloso capturó ilegalmente a 53 menores después de matar a cientos de campesinos desarmados. (Cientos. Campesinos. Desarmados.). Marina López Rivera y tres de sus hermanos están entre los 53 niños que el ejército se llevó. Sus padres están entre los cientos de campesinos desarmados que los soldados asesinaron en ese operativo.

Tres décadas después Probúsqueda encontró a los niños. Marina vive en Hawai, donde también vive el matrimonio estadounidense que la adoptó cuando tenía tres años. Dos de sus hermanos están en Francia. Francisca, la más pequeña, en España. El lunes pasado Marina regresó a Arcatao, el pueblo de donde se la llevaron. Y se reencontró con lo que quedó de su familia. Marina lloró en inglés.

Quemar la memoria

Desde el asesinato de los jesuitas a la quema de los archivos de Pro-Búsqueda, que son sólo los dos ejemplos que hemos mencionado aquí, destaca la tendencia autoritaria de silenciar denuncias y negar responsabilidades de crímenes y violaciones a derechos humanos, que ha caracterizado históricamente a quienes detentan el poder en El Salvador (desde una u otra esfera) y a sus cómplices. Gracias a ellos, el trauma psicosocial en el país perdura. Y gracias a ellos, nuestro futuro está al borde de la amnesia y nuestro presente se parece mucho a nuestro pasado.

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Relacionados:
Monumento a la Verdad y la Memoria.
Reporte de la Comisión de la Verdad para El Salvador.

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