Asistir a un psicológo o a un psiquiatra.

Ayer una persona hablaba con un psicólogo clínico, sobre su ansiedad y depresión; tras dos años de estar en tratamiento con un psiquiatra, la dosis de sus medicamentos aumentaba, en lugar de disminuir*. Esto alertó al psicólogo sobre la posibilidad de que se requiriera algo más que un simple alivio de síntomas. Le preguntó entonces a esta persona si estaría dispuesta a asistir a psicoterapia. Ella respondió que no estaba segura. “No sé cuál es la diferencia entre un psicólogo y un psiquiatra”.

“La diferencia es que usamos caminos diferentes para llegar al mismo resultado. Mientras los psiquiatras hacen énfasis en lo orgánico, lo biológico, los psicólogos trabajamos con el comportamiento, las emociones y las cogniciones [pensamientos]” (ejemplificando con modos alternativos para evitar y/o disminuir un dolor de cabeza versus tomar pastillas).

La diferencia entre un psicólogo y un psiquiatra va más allá de la posibilidad de alterar la base orgánica del comportamiento. Y debemos aclarar que hablamos de un psicólogo clínico. La psicología, en tanto estudia el comportamiento humano en su totalidad, es una ciencia social, abarcando mucho más aspectos que el de los trastornos mentales. La psiquiatría hace énfasis en lo orgánico; es una rama de la medicina que busca la prevención y curación de los trastornos mentales. La teoría de la psicología clínica va más allá del plano individual y del enfoque médico de salud-enfermedad.

Por lo general, se apunta a que la diferencia esencial -o visible, en cualquier caso – es que un psicólogo no puede prescribir fármacos. Estará, a lo mucho, en capacidad de sugerir a la persona el uso de los mismos. De hecho, la psicofarmacología, que se enfoca en la comprensión de los cambios que ocurren en una persona bajo tratamiento farmacológico, es un área esencial en los programas de postgrado en psicología clínica. Pero por otro lado, un psiquiatra, además de prescribir psicofármacos, puede brindar psicoterapia.

Los fármacos permiten aliviar síntomas, pero lo ideal es trabajar en el origen de la problemática y en promover el bienestar de la persona a largo plazo. Ambas profesiones convergen sobre temas similares, partiendo de modelos distintos pero complementarios. Los trastornos mentales no son sólo biológicos ni sólo psicológicos, muchos de ellos no remiten sólo con terapia, ni sólo con fármacos. Es un grave error creer que las pastillas  o que las experiencias emocionales correctoras por sí solas hacen magia.

En la actualidad, la forma mas efectiva de trabajar con trastornos cuyos síntomas son biológicos es reduciendo éstos con el uso de psicofármacos, mientras que con psicoterapia se trabajan temas que, de encontrarse presentes los síntomas, sería sumamente difícil abordar. La colaboración interdisciplinaria entre psicología clínica y psiquiatría es deseable. Conjuntando el trabajo de ambas profesiones se logran resultados más integrales y con mejor pronóstico para las y los pacientes.

* Esto indicaría mayor tolerancia al medicamento, y mayor dependencia hacia el mismo.