Artículo: una mirada crítica a las terapias reparativas de la homosexualidad y el lesbianismo.

Compartimos el artículo La cura que es (lo)cura: una mirada crítica a las terapias reparativas de la homosexualidad y el lesbianismo, escrito por Mariela Santiago Hernández, Ph.D. y José Toro-Alfonso, Ph.D. Otro artículo que retomamos sobre este tema está aquí. Puede descargarse el documento PDF en el siguiente enlace, y bajo el resumen dejamos breves extractos.

Crítica a terapias curativas de homosexualidad

“RESUMEN.- En este trabajo se examina el desarrollo histórico de las llamadas terapias reparativas para lesbianas y homosexuales y el estado de las investigaciones actuales. La autora y el autor plantean que las terapias que intentan “curar” la homosexualidad no tienen base empírica válida y que la mayoría de las organizaciones profesionales más reconocidas en el mundo advierten sobre las implicaciones éticas que tiene el utilizar dicho acercamiento. La idea de reparar a una persona homosexual o lesbiana parte de la premisa de enfermedad mental y se aleja de los estándares éticos y profesionales de la práctica de la psicología. El trabajo describe el estado del arte actual sobre las investigaciones que establecen que la homosexualidad no es un desorden mental, no es intrínsicamente un desorden y que no existen necesariamente una asociación directa entre la homosexualidad y los desórdenes mentales. Se invita a las personas profesionales de la psicología a revisar los valores y las ideas prejuiciados que pueden estar detrás de la promoción y la oferta de tratamientos de reparación para esta comunidad.”

Uno de los mayores precursores en esta área fue Alfred Kinsey quien a través de sus investigaciones retó los conocimientos que se tenían relacionados a la sexualidad humana (Brown & Fee, 2003). Planteó Kinsey y sus colaboradores (1948) que la homosexualidad existe en aproximadamente 10% de la población general. Sus conclusiones apuntaban a que no existen categorías discretas en términos de la orientación sexual. Esto implica que no es un asunto de todo o nada, sino que varía a través de un continuo. Concluyó además que no hay nada preestablecido ya que de acuerdo a este autor la naturaleza raramente refleja categorías mutuamente excluyentes (Kinsey, Pomeroy & Martin, 1948).

No obstante, como profesionales responsables debemos preguntarnos si esa elección responde a su interés personal real, o si responde a las presiones sociales que han tenido que vivir debido a su orientación sexual. Tal vez al hacer la misma pregunta a otros sectores marginados de la sociedad, tales como las mujeres, las personas de raza negra y las personas pobres o con impedimentos, también elegirían ser parte del grupo no marginado que responde a la concepción tradicional del sujeto burgués. Sin embargo, hay cosas que no están sujetas al control de la elección por lo que la pregunta no debe ser si están conformes o no con este hecho, sino cómo van a trabajar con las presiones sociales asociadas a los estigmas y prejuicios sociales.

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