Almas gemelas y almas viajeras.

Hay tantas concepciones sobre qué es el amor como personas en el mundo, aunque entre ellas (las concepciones, las personas) siempre habrá temas comunes que enmarcan la manera en que se vive esa experiencia. Sobre el amor entre parejas se reconocen dos perspectivas importantes:

Una perspectiva popular considera el amor como una unidad perfecta (“hechos el uno para el otro”, “ella es mi otra mitad”); en otra visión, el amor es un viaje (“mirá qué lejos hemos llegado”, “hemos pasado juntos por muchas cosas”).

 

Las “almas gemelas” tienen peores relaciones (en inglés)

Como sostenía el psicólogo Albert Ellis, la manera en cómo pensamos influye en cómo actuamos. Y aunque la idea suene obvia, poca gente se detiene a observar y cuestionar cómo piensa (sobre cualquier cantidad de temas), cuáles son las consecuencias de pensar de esa manera, y evaluar puntos de vista alternativos.

De ello trata el estudio Enmarcando el amor: cuando duele pensar que fuimos hechos el uno para el otro (Framing love: When it hurts to think we were made for each other, original en inglés aquí). Los investigadores que llevaron a cabo este estudio, sostienen que las relaciones amorosas suelen presentarse metafóricamente como una unidad o como un viaje. Dependiendo de cómo se enmarque la relación, así será la manera de evaluarla, especialmente para destacar o minimizar los efectos de los conflictos.

Si dos personas fueron realmente hechas en el cielo una para la otra, ¿por qué deberían tener conflictos?

 

Las “almas gemelas” tienen peores relaciones (en inglés)

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El hallazgo principal de este estudio es que las personas que tienden a pensar en las relaciones como una unidad perfecta, como la unión de “almas gemelas”, tienden a evaluar peor y sentirse menos satisfechos con su relación cuando hay conflictos en ésta. Esto en comparación a personas que piensan en las relaciones como un “viaje” de crecimiento personal que implica saber resolver diferencias.

Considerar que una pareja es una unidad indivisible, aunado a otros factores de riesgo, puede generar posesividad y celos en una o ambas partes, y en casos extremos, pero no por ello infrecuentes, llevar a violencia de pareja (desde la adolescencia) y violencia de género.

Este estudio se llevó a cabo con muestras de Estados Unidos y Canadá, por lo que -como siempre- se debe tener cautela al intentar generalizar a otras poblaciones. Aun más, pensar en una pareja como una unidad es natural y no necesariamente dañino. Como decíamos al principio, las concepciones sobre el amor son muy particulares, y sin duda algunas definiciones no son tan sencillas como las que se han usado aquí.

Con investigaciones como la presentada, tal y como sostienen los autores al final del resumen de su estudio, se busca dirigir nuestra atención hacia “cómo pensamos sobre el amor, cómo esta manera de pensar importa cuando evaluamos nuestra relación, y, fundamentalmente, cómo la manera en que enmarcamos los hechos influencia nuestros juicios”.

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