Algunos mitos sobre los trastornos alimentarios (para hombres y mujeres).

Los trastornos alimentarios son ampliamente discutidos pero poco comprendidos. Y esta etiqueta no es sinónimo de anorexia nerviosa. Atracones, problemas asociados a la imagen corporal, presión por cumplir con ideales inculcados en la familia y la sociedad, y dificultades con temas como el perfeccionismo, el control y la obsesión que redundan en la relación con el propio cuerpo, también entran en esta categoría. Esta clase de trastornos son los que tienen la tasa más alta de mortalidad de entre los trastornos mentales, por el grado de complejidad con que involucran a todas las esferas de la vida, desde la física y psicológica hasta la social.

Aunque son considerados una enfermedad “femenina”, los niños y hombres también pueden sufrir esta clase de trastornos, y esta asociación con la feminidad puede volver todavía más difícil que obtengan la ayuda que necesitan. Un meta-análisis de diversos estudios sobre trastornos alimentarios y género sugiere que las mujeres tienden a centrarse en la restricción de alimentos, mientras que los hombres se centran en hacer ejercicio y ganar músculo (ciertamente, cada género enfrenta demandas distintas en cuanto al ideal corporal):

Tal vez la razón por la que no pensamos en que los hombres jóvenes tienen problemas de imagen corporal es que los criterios que tenemos actualmente para el diagnóstico de la anorexia probablemente no se ajusta a los hombres como a las mujeres”, dijo Sandon. “Los hombres pueden querer verse ‘musculosos’, no demacrados. No necesariamente apuntan a un peso muy bajo. Pero si queremos saber con seguridad, necesitamos una muestra de gran tamaño de pacientes del sexo masculino, e investigaciones de mejor calidad.

Aunque es un tema poco tratado, en América Latina hay aportes significativos, como los estudios Cuerpo y masculinidad: los trastornos alimentarios en hombres, y El cuerpo en forma: masculinidad, imagen corporal y trastornos en la conducta alimentaria de atletas varones universitarios.

Aproximadamente el 10% de pacientes con trastornos alimenticios son hombres, pero no por ser una minoría pueden excluirse cuando se habla de estos trastornos. Aun más, es importante expandir los criterios diagnósticos, pues no es extraño que al evitar un diagnóstico con perspectiva de género se invisibilice a un género y se sobrediagnostique al otro. Ejemplo de esto es lo que ocurre con el trastorno por déficit atencional e hiperactividad (un trastorno que suele pensarse “masculino”), y los trastornos de personalidad antisocial y personalidad limítrofe (el primero “masculino” y el segundo “femenino”, pero ambos abarcando síntomas que -según se discute en la literatura especializada- podrían ser un mismo trastorno, manifestado de manera diferenciada según género).

A continuación, los mitos listados por Psychcentral (el texto entre comillas es citado textual de la entrada):

Los trastornos alimenticios sólo ocurren en mujeres adolescentes. Puede darse a cualquier edad, en cualquier género, orientación sexual y etnia.

Para cumplir con el diagnóstico de un trastorno alimenticio, el o la paciente debe tener bajo peso. “Si bien es cierto que quienes sufren anorexia nerviosa tienen bajo peso, la mayoría de las personas con trastornos de alimentación tienen un peso normal. El peso corporal no es el único factor determinante de la gravedad de un trastorno alimentario. Los trastornos alimentarios afectan a todas las áreas de la vida del o la paciente (y de su familia) incluyendo las relaciones, la vida familiar, el estado de ánimo, la cognición, la ocupación, y el desempeño académico.

Los trastornos alimentarios son sobre comida. “Los trastornos alimentarios no se curan simplemente con comer y por lo general no desaparecen sin tratamiento. Un trastorno alimentario tienen un propósito y es funcional. Es decir, ayuda a quien lo sufre a lidiar con el estrés y las emociones. Para recuperarse, el o la paciente debe aprender maneras más saludables de afrontamiento”.

La mayoría de la gente con trastornos alimentarios sufre anorexia nerviosa o bulimia nerviosa. El más común suele ser el trastorno por atracones (binge eating disorder). Otro tipo es el llamado “Otherwise Specified Feeding or Eating Disorder”, llamado previamente un trastorno alimentario no específico. La persona bajo estos criterios muestra síntomas de trastornos alimentarios pero en su conjunto no cumplen un criterio diagnóstico específico (por ejemplo, tiene peso normal a pesar de mostrar síntomas de anorexia nerviosa).

Los trastornos alimentarios son una fase que se superará. En realidad implican un trastorno mental severo, que muchas veces co-ocurre con otro (depresión, ansiedad, trastorno obsesivo). Como se mencionó arriba, no se resuelve simplemente con comer, porque involucra diversos dominios de la vida de la persona.

La anorexia nerviosa es el único tipo de trastorno alimentario que es fatal. Todo trastorno alimentario sin tratamiento trae asociado un riesgo de muerte prematura.

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