Algunas consecuencias de creer en el bien y el mal.

[Con esta entrada, Psicoloquio entra en fase de descanso hasta la segunda semana de diciembre].

Nuestras creencias impactan nuestra forma de estar en el mundo y comportarnos dentro de él. Importa mucho cómo nos concebimos a nosotros mismos, a los otros, al ambiente en que estamos. En este artículo del BPS Digest, se describe el estudio de las creencias específicas sobre el bien y el mal, por los psicólogos, R. Webster y D. Saucier: “Ángeles y demonios: evaluando diferencias individuales en la creencia en la maldad pura y en el bien puro” (en inglés).

Aún cuando el bien y el mal resulten “complementarios”, ambos tipos de creencias son constructos (conceptos psicológicos) distintos. Así, estos investigadores encontraron, por ejemplo, que la creencia en el bien puro se asociaba con religiosidad, pero no pasaba lo mismo con la creencia en el mal.

La importancia de este estudio es que destaca algunas formas de pensar que pueden subyacer a comportamientos agresivos y prosociales:

Las pruebas con más de 400 estudiantes encontraron que una fuerte creencia en el mal iba de la mano con un mayor apoyo a la pena de muerte, a la tortura, agresión estatal preventiva, agresión estatal reactiva (“si los EE.UU. fueran amenazados por Irán”) y prejuicios raciales, junto con la creencia en un mundo peligroso y vil, menor apoyo a la rehabilitación penal, y la oposición a políticas y programas sociales prorraciales.

La creencia en el bien puro tendía a coincidir con más empatía, una preferencia por soluciones diplomáticas y guerras humanitarias, apoyo a la agresión reactiva (“si Irán amenazara a cualquiera de sus vecinos o a EE.UU.”), el apoyo a algunos programas prosociales (para niños), pero menos apoyo para la tortura, y menor creencia en el mundo como una “jungla competitiva”.

Webster y Saucier afirmaron que la realidad del bien y el mal puros era irrelevante para su investigación. Su intención era establecer las implicaciones de que una persona sostenga creencias sobre estos conceptos. Los investigadores también señalaron que no estaban haciendo ningún juicio sobre las personas que se adhieren a cualquiera de estas creencias. “Es probable que las personas que puntúan alto [en la creencia en el mal o el bien puro] querer mejorar el mundo – es decir, tienen buenas intenciones – sin embargo, se diferencian en la forma de crear un mundo mejor”, dijeron los investigadores.

Cosas que querrías saber sobre la gente que cree en el mal puro [En inglés]

Para complementar esta entrada, en contraste con las creencias del bien y el mal como provenientes del interior de la persona, inherentes a ella, psicólogos como P. Zimbardo defienden el poder de la situación, considerando ésta obstáculo o facilitadora (no necesariamente determinante) de conductas tanto “buenas” como “malas”.

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