Toque de queda por pandillas: la psicología del rumor.

SI ES VERDAD O MENTIRA ?
QUE DIOS NOS GUARDE
>
> Ojala y todo esto sea una mentira de lo contrario tomemos nuestra debida
> precaucion…..
> Avisen a sus familiares para que no nos agarren desprevenidos, con esta gente nunca se sabe con qué saldrán.
> Un investigador de la policía  advirtió que el próximo lunes 19 Octubre los mareros van a lanzar una ofensiva contra la ciudadanía por todos lados
> Así que hay que tener mucho cuidado!!! Van a estar todas las calles súper peligrosas!!! hay que hacer énfasis en Lourdes, Opico, Soya y  Apopa!!
> Así que tengan cuidado!!!

Días atrás circuló este correo electrónico en las casillas de muchas y muchos compatriotas, trascendiendo incluso a algunos medios masivos, que comentaron la nota. Este mensaje, reenviado masivamente por cada receptor con la buena intención de prevenir el posible peligro, provocó que la fecha mencionada, 19 de octubre, se generara una histeria colectiva que llevó al cierre de escuelas, negocios, y a grandes congestionamientos de tránsito en la capital del país (en esta página se apuntan algunas reacciones de la población).

Intentaremos desde nuestros saberes, esbozar algunas explicaciones a las reaciones frente al rumor y a  cómo es que un correo con afirmaciones que no pueden ser corroboradas de primera mano y que no proceden de ninguna fuente considerada como confiable, llevan al cierre de supermercados, colegios y a la alteración de la rutina de gran parte de la población de un país.

Martín-Baró (1984) señalaba que al entender la salud mental como la materialización en una persona o grupo del carácter de un entramado de relaciones sociales, es posible entender que en situaciones anormales existen reacciones que en otros contextos se considerarían patológicas, pero que son completamente normales bajo esa circunstancia anormal.

El Salvador sufre desde el fin de la guerra, de manera progresiva, de una problemática de violencia social e inseguridad ciudadana de proporciones preocupantes. La cantidad de personas asesinadas en el país tiene, desde hace años, dimensiones epidémicas y la situación de inseguridad por la delincuencia común, el crimen organizado y el accionar de las pandillas juveniles llevan a que salvadoreñas y salvadoreños vivamos en permanente estado de alerta por la posibilidad de convertirnos en víctimas de la delincuencia o de la violencia social. La situación de indefensión se ve acentuada por la desconfianza en las autoridades y en la evidente ineficacia del accionar de las mismas frente a las dimensiones del problema.

Así es que encontramos que dentro de nuestra anormal situación social, la reacción nuestra frente al rumor de la “ofensiva de las pandillas”, como dieron a llamarlo algunos, es una reacción completamente normal…pero no por ello deja de ser bastante llamativa.

Ahora, ¿porqué una serie de afirmaciones con escasa validez lograron tal efecto? Margarita Zires (1995), indica que:

“…el análisis del rumor es una pequeña apertura en el mundo cultural donde éste se produce y circula”

El rumor es, a grandes rasgos, una información ambigüa que proviene de una fuente desconocida, y se disemina mayoritariamente por canales de comunicación interpersonal, de persona a persona. Precisamente por esta ambigüedad (¿el toque de queda era de las pandillas o del ejército? ¿de la 18, de la MS o de ambas? ¿a las 5 o a las 6? ¿qué partes de San Salvador están cerrando, quiénes las están cerrando, por qué exactamente?), las personas atrapadas en esta información elaboran una interpretación colectiva que permite darle sentido.

En 1947, los psicólogos Gordon Allport y Leo Postman estudiaron la Psicología del Rumor y encontraron tres características sobre el mismo: la falta de detalle durante el proceso de transmisión (la ambigüedad antes mencionada); la tendencia a “pulir” la selección de los detalles que van a transmitirse; y la asimilación de la distorsión en la transmisión de la información, es decir, describimos las cosas como “deben ser” y no como son.

El que un correo del tipo “fijate que me contaron que...” se vuelve tan creíble como el anuncio de la variación del precio de la gasolina, responde, entre otras cosas, a un discurso elaborado socialmente acerca del sujeto del rumor (las maras) y las posibilidades de acción de las mismas; a las evidencias de estas acciones y potencialidades expresadas y subrayadas a diario por los medios masivos de comunicación; y a la necesidad de control de la realidad que cada persona tiene para poder funcionar adecuadamente en la misma.

El rumor es un fenómeno social. Es reflejo de la sociedad donde se genera y reproduce. El contenido de ese e-mail, mas allá de las motivaciones de su autor o autores, es una expresión de lo que a nosotros y nosotras nos preocupa, y frente a lo que buscamos tener control porque nuestro conocimiento sobre el tema es bastante incompleto y sus efectos nos tocan directamente. Con ofensiva o sin ofensiva, estamos conscientes de que cada día que salimos a la calle corremos un enorme riesgo de convertirnos en víctimas de la violencia.

Esta situación no es preocupante únicamente por el pánico y los ataques que sufre en la población;  rumores de este tipo refuerzan una especie de apología de la la militarización o remilitarización de la vida y la seguridad civil.  Hay poco trecho de esto a actitudes autoritarias (ver los comentarios: “el país necesita de un grupo militar que arrase con tanta delincuencia común”; “pena de muerte a los mareros”; “en tiempos de Martínez…”), que a la larga refuerzan un estado, individual y colectivo, de represión e inseguridad.

Asustarse y actuar conforme al temor es natural. En nuestro país, el temor responde a una situación objetiva, cotidiana. Pero la movilización masiva generada ayer por nuestra creencia en la capacidad de las pandillas de organizar una “ofensiva final”, refleja lo poco que conocemos del tema, la escasa confianza en los canales oficiales de comunicación, y lo vulnerables que nos encontramos, ante la violencia y ante nuestros propios miedos. Y no nos queda más que decir: “yo no sé, pero por si acaso…“.

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Bibliografía:

Zires, M. (1995). La dimensión cultural del rumor: De lo verdadero a los diferentes regímenes de verosimilitud. Comunicación y Sociedad, (núm. 24, mayo – agosto 1995, pp 155-176) Disponible en línea: http://www.publicaciones.cucsh.udg.mx/pperiod/comsoc/pdf/24_1995/155-176.pdf. Recuperado en 19/10/2009

Martín- Baró, I. (1984). Guerra y Salud Mental. En Martín – Baró, I. (comp.) (1990). Psicología social de la Guerra. San Salvador: UCA Editores

Otras entradas sobre el tema:

Sobre la “supuesta” amenaza de los mareros para este día – Hunna.org.

El miedo como recurso – Xibalbá.

Los efectos de un discurco incompleto – Alta Hora de la Noche