¿Hay un cerebro masculino y un cerebro femenino?

¡Feliz 2014! El año anterior lo cerramos con “noticias” como esta:

Hombres y mujeres somos dos mundos aparte“.

A ellas les cuesta aparcar, eso si llegan a destino porque no saben leer mapas, y sus emociones son un enigma difícil de desentrañar. Ellos no pueden hacer dos cosas a la vez, carecen de intuición, y necesitan gafas para leer entre palabras. Los tópicos de género acaban de convertirse en conclusión científica tras un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pennsylvania, que ha revelado que el cerebro de la mujer y el del hombre funcionan de manera diferente.

Pueden encontrarse numerosos reportes noticiosos sobre este estudio, donde se presentan las imágenes cerebrales que dan cuenta de estas diferencias en la conectividad.

Las imágenes cerebrales actualmente tratan de utilizarse para explicar todo tipo de diferencias entre grupos en muchos ámbitos, no sólo en el de sexo y género. Veamos lo que dice un grupo de neurocientíficos frente al uso de imágenes del cerebro para explicar el comportamiento del votante (las negritas son nuestras):

[El artículo] “Este es su cerebro ante la política” (Op-Ed, Nov. 11) utilizó los resultados de un estudio de imágenes cerebrales para obtener conclusiones sobre el estado de los votantes estadounidenses. El artículo afirmaba que era posible leer directamente las mentes de los votantes potenciales con mirar la actividad cerebral mientras observaban candidatos presidenciales.

Como neurocientíficos cognitivos que utilizamos esas mismas tecnologías de imágenes cerebrales, sabemos que no es posible determinar si una persona está ansiosa o se siente conectada con simplemente mirar la actividad en una región cerebral particular. Esto es así porque las regiones cerebrales particularmente están involucradas en muchos estados mentales y, por tanto, un mapeo uno-a-uno entre una región cerebral y un estado mental no es posible.

Volviendo a los supuestos de “cerebro femenino” y “cerebro masculino”, en una entrada anterior decíamos que no por mencionar al cerebro la afirmación tiene más validez. Por un lado, a hombres y mujeres se les llama mundos aparte; por otro, sus cerebros se consideran complementarios. Se piensa así en ambos grupos aparte, con características concretas y opuestas, y en permanente competencia por quién tiene qué habilidades…o por quién es más inútil, a juzgar por las frases absolutistas como ellos no pueden hacer dos cosas a la vez y a ellas les cuesta aparcar.

Estas visiones estereotipadas nos hacen pensar en un cerebro netamente masculino y un cerebro netamente femenino, y peor, nos hace buscar toda evidencia que confirme nuestra creencia. Pero la realidad de los cerebros no es así, y el genial sitio It’s Ok To Be Smart lo aclara sencillamente (las negritas son nuestras):

[El reporte] habla de “diseños diferentes en las conexiones innatas” (nuestros cerebros no traen diseños innatos de conexiones) y está cargado de justificaciones cerebrocentristas y neurosexismo.  Esta historia es frustrante no tanto por la ciencia tras ella, que está más o menos, si no porque los medios la están usando erróneamente para reforzar narrativas cursis sobre en qué los hombres son buenos y en qué las mujeres son buenas y cómo ambos jamás coincidirán y Dios, ¿no es gracioso cómo los hombres y mujeres discuten al perderse?

Lea esto en su lugar: En DiscoverNeuroskeptic explica […] que la única diferencia puede ser que los cerebros de los hombres son ligeramente más grandes que los de las mujeres (lo cual no da cuenta de ninguna diferencia notable en habilidades pero puede estropear mucho el escaneo). Y si le gustaría una buena introducción a la idea de neurosexismo y el encasillamiento en moldes de género anticuados en investigaciones del cerebro, permítamte recomendarle este artículo en The Conversation.

El hecho es que hombres y mujeres son mayoritariamente iguales en lo que respecta al cerebro, pero “Todos pueden volverse bastante buenos en la interpretación de mapas sean mujeres y hombres, sugiere el sentido común, sin necesidad de tener respaldo de la neurociencia” no es un titular muy atrayente.

El mismo sitio enlaza a la ilustración de PhD Comics sobre El ciclo de las noticias científicas, un ciclo que debemos tener presente siempre que se nos presenten noticias sobre hallazgos en las ciencias:

De “A correlaciona con B, dado C, asumiendo D y bajo E condiciones” a “A causa B, afirman científicos”.

¿Hay un cerebro de hombre y un cerebro de mujer? NO. Por supuesto que la conectividad dentro del cerebro variará entre personas. Pero con el auge del cerebrocentrismo en los medios de comunicación, se busca explicar todo en función de actividad neurológica. Esto, a su vez, tratará de venderse como evidencia científica que justifica como naturales (sin influencia alguna de la cultura y la sociedad) no sólo las diferencias, sino las jerarquías que se establecen con estas diferencias.

Esta lectura tiene una visión más moderada: Ni ellos son simples ni ellas retorcidas. Sin embargo, diferimos fuertemente en una afirmación: no hay ningún “experto” que diga que los estereotipos son cosa del pasado. Al contrario, como demuestra la noticia con la que abrimos este post, se insiste en mantener vivos a los estereotipos de género.

Para finalizar, como muestra de los mejores deseos para este nuevo año, de parte de quienes escribimos en Psicologio, presentamos un video sobre un cerebro recién removido en una autopsia (de hombre o mujer, qué importa):

Un pensamiento en “¿Hay un cerebro masculino y un cerebro femenino?

  1. Pingback: La ilusión del cerebro “masculino” y “femenino”…y la importancia de la educación. | Psicoloquio

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