13 criterios de salud psicológica (según Albert Ellis).

Albert Ellis, terapeuta cognitivo conductual, propuso la Terapia Racional Emotiva-Conductual (Rational-Emotive Therapy, RET). Partiendo de influencias filosóficas y psicológicas, Ellis propone que muchas alteraciones y perturbaciones de la persona ocurren no tanto por las cosas en sí mismas, si no por la visión que se tiene de ellas. Aún cuando hay diversas aproximaciones al ser humano dentro de la psicología, la cognitivo-conductual, de acuerdo a investigaciones basadas en la evidencia, ha probado ser de las más efectivas.

En su libro junto a Windy Dryden, “práctica de la terapia racional emotiva” (1989), Ellis sostiene que “la RET no pretende ser puramente objetiva, científica o técnica, sino que es una aproximación humanístico-existencial a los problemas humanos y a sus soluciones“. De esta obra, retomamos los 13 criterios de salud psicológica (p. 29) desde el punto de vista de la RET, como un punto de partida para la autoevaluación:

1. Interés en sí mismo: Las personas sensatas y sanas emocionalmente suelen interesarse en primer lugar por sí mismas, y colocan sus propios intereses al menos un poco por encima de los intereses de los demás. Se sacrifican hasta cierto punto por aquellos a quienes quieren, pero sin que esto les anule.

2. Interés social: El interés social es racional y positivo, porque la mayoría de las personas optan por vivir y divertirse en una comunidad y grupo social; si no actúan moralmente, protegen los derechos de los demás, y favorecen la vida en sociedad, es poco probable que lleguen a crear esa clase de mundo en el que ellos mismos puedan vivir cómoda y felizmente.

3. Autodirección: la gente sana asume la responsabilidad de su vida a la vez que coopera con los demás. Este tipo de personas no piden ni necesitan demasiada ayuda de los otros.

4. Alta tolerancia a la frustración: Los individuos racionales se otorgan a sí mismos y a los demás el derecho de equivocarse. Se abstienen de condenarse o de condenar a otros como personas, por un comportamiento inaceptable u ofensivo, incluso aunque les desagrade mucho su propia conducta o la de los demás. Las personas que no se atormentan por un fuerte distress emocional, siguen la línea de St. Francis y Reinhold Niebuhr, cambiando las condiciones adversas que sean susceptibles a modificarse, y aceptando las que no pueden cambiarse, y teniendo la sabiduría de diferenciar las dos cosas.

5. Flexibilidad: La gente sana y madura suele ser de ideas flexibles, abierta al cambio, pluralista y no fanática cuando emite opiniones sobre los otros. No dictan reglas fijas y rígidas para si mismos y para los demás.

6. Aceptación de la incertidumbre: Los hombre y las mujeres sanos aceptan la idea de que vivimos en un mundo de probabilidades en continuo cambio, donde no existe la certeza absoluta y probablemente nunca existirá. Se han dado cuenta de que vivir en este mundo de incertidumbre y probabilidades no es horrible, y a menudo resulta fascinante. Les gusta que haya un orden pero no exigen saber con exactitud lo que les deparará en el futuro, y qué les puede llegar a suceder.

7. Comprometerse en ocupaciones creativas: Para la mayoría de las personas resulta saludable y satisfactorio el implicarse de forma vital en algo fuera de sí mismos, y a poder ser tener al menos algún interés creativo. En ciertos individuos este interés es de tipo humanitario, y lo consideran tan importante que organizan a su alrededor buena parte de sus vidas.

8. Pensamiento científico: Los individuos sanos tienden a ser más objetivos, científicos y racionales que los que tienen alguna alteración. Son capaces de tener sentimientos profundos y de actuar correctamente, pero también regulan sus acciones y emociones reflexionando sobre ellas y evaluando sus consecuencias según les lleven a conseguir metas a corto y largo plazo.

9. Autoaceptación: Las personas sanas se alegran de estar vivas y se aceptan a sí mismas simplemente por el hecho de vivir y tener la capacidad de divertirse. Rechazan la idea de medir lo que valen por sus logros externos y por lo que los demás piensan. Han elegido aceptarse a si mismas incondicionalmente, e intentar no evaluarse. Prefieren divertirse más que ponerse a prueba.

10. Arriesgarse: La gente sana emocionalmente tiende a arriesgarse e intentar hacer lo que pretenden, incluso cuando hay muchas probabilidades de que fracasen. Son aventureros pero no temerarios.

11. Hedonismo de larga duración: Las personas bien adaptadas aspiran a conseguir los placeres del presente y del futuro, pero no suelen sacrificar el mañana por el bienestar pasajero de un momento. Son hedonistas, esto significa que buscan la felicidad y evitan el dolor, pero tienen asumido que no van a vivir eternamente y que es mejor pensar a la vez en el hoy y en el mañana, sin obsesionarse con las gratificaciones inmediatas.

12. Antiutopía: La gente sana acepta el hecho de que las utopías son inalcanzables y de que nunca conseguirán todo lo que quieren, ni podrán evitar todo el dolor. Piensan que es poco sensato esforzarse por alcanzar el placer, felicidad y perfección totales, o la total falta de ansiedad, depresión, descontento y hostilidad.

13. La propia responsabilidad de sus alteraciones emocionales: Los individuos sanos aceptan la gran parte de responsabilidad que tienen en sus propias alteraciones, en lugar de echar la culpa de forma defensiva a los demás o a las condiciones sociales, por sus conductas, pensamientos y sentimientos autodestructores.

Escribe tu comentario