10 detalles sobre el quehacer del terapeuta.

Hay muchas razones que desalientan a las personas a buscar terapia psicológica, aun cuando están conscientes de que la necesitan. Por un lado, sigue habiendo recelo hacia la persona del terapeuta: ¿qué pensará de mí? ¿Qué hará con la información tan personal que le estoy dando? Aquí hay 10 detalles que ayudan a explicar el quehacer del terapeuta (traducción nuestra, resumimos el contenido del artículo original):

No le llamaremos loco o loca.

No hablamos sobre su caso con otras personas (excepto cuando se requiera supervisión de otros colegas o expertos, y aun así, la información que se provee es limitada).

El cambio es difícil: “Preguntar ‘¿Cuántas sesiones llevará arreglarme?’ no le conseguirá ninguna respuesta. ‘¿Qué se necesitará para que yo comience a hacer algo distinto?’ es una mejor pregunta para hacerse a usted mismo”.

Estamos cansados de que le eche la culpa a sus padres. Hay que estar listo para dejar de culpar a otros y hacerse cargo de los cambios en la salud mental propia.

No puede sorprendernos.

Hablar no es el único trabajo que usted debe hacer: “Noventa y nueve por ciento del resultado depende de lo que usted hace cuando se levanta y sale de sesión”.

Este no es un show de TV. Los terapeutas que salen en programas de TV son clichés, difícilmente hay uno que valga la pena imitar en la vida real.

También somos humanos.

No deje lo mejor para el final: “Es naturaleza humana divulgar información importante o embarazoso justo antes de escapar por la puerta. Los terapeutas llaman a esto un comentario en el pomo de la puerta, y nos pone en una situación difícil en la que queremos ayudarle pero también tenemos que honrar a la persona que llega a sesión después de usted. Si se trata de una situación de emergencia, entonces absolutamente pida ayuda. Pero si es un drama pasado que puede esperar a la próxima otra semana, entonces sea paciente”.

No le olvidamos: “Espero que usted sea feliz y que esté mejor ahora que la primera vez que entró por la puerta y nos evaluamos uno al otro. Los terapeutas tomamos las lecciones que nos ha enseñado nuestro trabajo juntos, y tratamos de aplicarlas a nuestras propias vidas y nuestro futuro trabajo. Y queremos que sepa que por esto estamos muy agradecidos.

En otras entradas hemos hablado de los beneficios de asistir y mitos sobre el terapeuta, la relación terapeuta-paciente (o falta de) fuera de la sesión, qué busca la terapia, la diferencia entre terapia y amistad, y otros temas sobre el quehacer clínico. Pero, aunque haya claridad del trabajo y del beneficio que puede traer asistir a terapia, hay recelo sobre algo más: ¿por qué un terapeuta cobra tanto? Lo discutiremos la próxima semana.

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